Belen Merino en el Universal, relata dos historias que ponen al descubierto como los “pseudomédicos” además de engañar a la son mas perjudiciales que las enfermedades que dicen “curar”. Los comentarios están abiertos para quien quiera compartir su experiencia.
“Los Péndulos”
Después de acudir con varios especialistas que fueron incapaces de diagnosticar su patología, decidió visitar a un señor, residente de San Mateo Echegaray, de quien se decía que con un péndulo curaba hipertensión y diabetes.
Salió de la consulta con 200 pesos de bolsitas de cloruro, 400 pesos de una botella de Noni, y 15 frascos con líquidos que debía tomar a diferentes horas del día. En total, unos mil pesos de hace ocho años.
Cristina estuvo ocho años sin comer carne, y gastó entre mil y 2 mil pesos mensuales en esos productos, algunos de los cuales eran dificiles de encontrar en el mercado.
Señala que, en una ocasión, le hicieron una “vacuna” con su propia orina, que bebió hasta que un día le sobrevino una crisis.
Paliativos
Recurrió a una persona que una amiga de una amiga de su suegra “le recomendó”. El seudomédico le “recetó chochitos”, una especie de dulces que contienen licor, y que se venden en las tiendas de productos naturistas. Debía tomar 10 “chochitos” al día, de tres botellas diferentes. Cada una de ellas tenía un costo de 90 pesos; pero a dos o tres días de consumir el producto se le quemaron el paladar y la lengua, entonces dejó de tomarlos. En la actualidad ha perdido 90% el sentido del sabor, no puede tomar picante y le afecta el frío. Después probó con medicina china y varios consejos de “conocidos”, hasta que dio con el especialista adecuado.




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